Rogora encadena ‘Così fan tutte’ 8c+ a vista en Rodellar
Hay noticias que, por la frecuencia con la que aparecen, corren el riesgo de normalizarse. Y normalizarlas sería un error garrafal. Lo que está haciendo Laura Rogora en la roca en este 2026 no tiene precedentes femeninos en la historia de la escalada, y su reciente visita a Rodellar ha dejado otra marca indeleble en el libro de los grandes logros: el encadenamiento a vista de Così fan tutte, 8c+.
Se trata de su tercer 8c+ a vista, un registro que ninguna mujer había alcanzado antes de ella. La italiana de 25 años se lo llevó de forma casi casual, como un aperitivo antes de cerrar su agenda en la escuela oscense del río Mascún.
La vía: una clásica de 55 metros en el sector Piscineta
Così fan tutte es una de las referencias absolutas de Rodellar, uno de los grandes destinos mundiales de la escalada deportiva en roca caliza, situado en la comarca del Somontano de Barbastro, en Huesca (Aragón). La vía se encuentra en el sector Piscineta, con sus 55 metros de escalada de resistencia en una pared de caliza labrada por el río Mascún. Fue equipada por Serge Casterán y el primer encadenamiento a punto rojo lo realizó el español Ramón Julián en 2007, lo que ya de entrada sitúa la línea en el olimpo de la dificultad de la escuela.
Desde entonces, Così fan tutte ha acumulado repeticiones de alto nivel, incluyendo varias ascensiones femeninas como la de la catalana Marta Palou, afincada en la zona. Sin embargo, ninguna de ellas la había encadenado a vista hasta ahora. El único escalador que lo había conseguido en ese estilo era el noruego Magnus Midtboe, que en 2013 se convirtió en el quinto hombre del mundo en encadenar un 8c+ a vista.
Tres 8c+ a vista: una progresión sin igual
Rogora no llegó a Rodellar con este objetivo marcado en rojo. Llegó a escalar, y lo que para cualquier otro escalador de élite sería el logro de una temporada, para ella es una línea más en un cuaderno que crece a ritmo vertiginoso. Ya había protagonizado el primer 8c+ a vista femenino de la historia en julio de 2025, con Ultimate Sacrifice en las Gorges du Loup (Francia). Repitió en noviembre de ese mismo año con La ligne claire en Saint Léger. Ahora suma el tercero en Rodellar.
A esto hay que sumar que en el mismo viaje de cinco días a la escuela oscense también encadenó Così se Arete, 9a, al segundo intento, y añadió a vista La reina de la piscineta (8c) y Botanics (8b+). Desde Aragón viajó a Umbria (Italia), donde en apenas dos días sumó otro 8b+ y 8b a vista, un 8c encadenado y la primera ascensión de GSF, una nueva vía para la que propone grado 8c.
El 9a a vista femenino, cada vez más cerca
Las matemáticas hablan solas. Con tres 8c+ a vista en su haber y más de cincuenta novenos encadenados, Rogora está llamando a la puerta del que sería el mayor hito de la escalada deportiva femenina contemporánea: el primer 9a a vista femenino de la historia. Un grado que en el universo masculino solo han alcanzado dos hombres a vista: Alex Megos y Adam Ondra.
La escalada a vista —encadenar una vía al primer intento, sin información previa sobre los movimientos— es considerada por muchos el estilo más puro de la disciplina. Dominarla al nivel que lo hace Rogora exige una lectura de la roca, una capacidad de gestión del esfuerzo y una confianza en el movimiento que pocos escaladores del mundo poseen. Ella lo tiene, y lo demuestra viaje tras viaje.
Seguir su carrera en este momento es un privilegio. Estamos asistiendo en tiempo real a la construcción de una leyenda.