Ondra regresa al top 5 en Innsbruck
Adam Ondra volvió a sentirse competidor de verdad en Innsbruck. El escalador checo, uno de los más grandes de la historia de la escalada deportiva, firmó un sólido quinto puesto en la Copa del Mundo de Dificultad celebrada este fin de semana en la capital del Tirol austriaco, correspondiente a la temporada 2026 de las IFSC World Series.
Ondra reconoció que no tenía Innsbruck en el radar cuando arrancó la temporada, pero la energía del equipo de Arco —ciudad a la que se mudó recientemente para entrenar— le convenció de subirse al coche y cruzar los Alpes. Una decisión que, visto lo visto, no pudo salirle mejor. Tras una Copa del Mundo de Praga donde las sensaciones no fueron las mejores, el escalador nacido en Brno llegó a Austria sin presión y eso se notó en la pared.
En clasificación logró encadenar el Top de una de la vías, aunque él mismo reconoce con humor que era casi vertical, lo más alejado posible de los desplomes que suelen protagonizar las finales modernas. Sin embargo, el dato importa: el cuerpo responde. En la final, la vía le exigió sobre todo gestionar la fatiga muscular en los antebrazos, un estilo que no es el que más le favorece a un escalador de su perfil, más dado a la potencia sostenida y la lectura técnica. Aun así, disfrutó cada movimiento y, sobre todo, sintió que el podio vuelve a estar al alcance.
Ondra, que acumula dos títulos mundiales en boulder y dificultad, múltiples oros en Campeonatos de Europa y una lista de encadenamientos en roca que incluye el mítico Silence (9c) en Flatanger —la primera vía de ese grado de la historia—, atravesó una época complicada tras su paternidad y los cambios en su vida personal. Haberse mudado a la localidad italiana de Arco parece haberle devuelto la chispa competitiva que le hizo dominador absoluto durante años.
El ambiente de la final también le cargó las pilas. Compartió la emoción de las finales con su compañero de entrenamiento Gio Placci, que cuajó una actuación más que merecida según el propio Ondra. Y no pudo evitar quitarse el sombrero ante Jakob Schubert, el austriaco que sigue siendo una máquina en casa, y ante los vencedores de la jornada: Neo Suzuki y Janja Garnbret, con lo justo el primero para superar a Alberto Ginés, y muy muy superior la segunda en la final femenina.
Con Innsbruck en el bolsillo, Ondra se tomará ahora un pequeño descanso del circuito de competición. Pero ya tiene marcada en el calendario la próxima cita: el Campeonato de Europa de Dificultad en Laval (Francia), a finales de agosto. Un escenario que, después de lo visto en el Tirol, apunta a ser el siguiente capítulo en sus affairs con la competición.